Querid@ futur@ mejor amig@

Yo soy una soñadora, eso creo que ha quedado meridianamente claro desde hace tiempo. Y como buena soñadora, me gustaría que mis relaciones fueran de ensueño. Sobre todo las amistades. Como la cosa está complicadilla, he decidido hacer un listado de requisitos indispensables que debería tener mi mejor amig@. Soy quisquillosa, lo sé. Y soñadora, pero eso ya lo he dicho.

Querid@ futur@ mejor amig@:

Esta es una lista de requisitos que me gustaría que cumplieses como candidato. Bueno, aparte de caerme bien, claro.

  1. Debes ser alegre. Me gustan las personas alegres, que no payasas. que me hagan reír, incluso cuando tengo un mal día, pero sin ser pesad@, eh? Tampoco hay que pasarse. Debes saber distinguir cuando es el momento de ponernos serios y cuándo puedes arrancarme una sonrisa.
  2. Debes tener mucha paciencia. Soy géminis, mis cambios de humor son constantes y tendrás que luchar contra ello. A veces hasta soy un poco bipolar y de pronto te canto y bailo la banda sonora del La La Land, como lloro a mansalva la muerte de Leonardo DiCaprio en Titanic.
  3. Debes ser sincer@, contigo mism@ y conmigo. Me gusta que me digan las cosas, las buenas, pero también las malas. Eso sí, no te vengas arriba y ten un poco de tacto, que la crítica constructiva es buena pero no hace falta que me digas de todo menos bonita.
  4. Que te guste ir de compras, de todo tipo de compras. y ahí entra en juego tu paciencia. Suelo cabrearme cuando voy a comprar ropa porque nunca encuentro lo que quiero o necesito.
  5. Que te guste bailar. Y que lo hagas bien.
  6. Que no tengas sentido del ridículo, que puedas hacer conmigo el monguer por la calle.
  7. Que te guste el karaoke, quiero marcarme un Pimpinela o un Ella baila sola
  8. Que tengas sentido de la moda, te guste ir de compras y sepas decirme que esa falda o pantalón me hace un culo horrible.
  9. Sexo: no es imprescindible, pero altamente recomendable.
  10. Género: llevo toda la lista poniendo @, así que ya me diréis si importa.
  11. Que te guste dar abrazos y sepas distinguir cuando necesito uno. Y me lo des, por supuesto.
  12. Que huelas bien.
  13. Tienes que vivir en mi misma ciudad!
  14. Que no tengas miedo a oír las cosas, ni a decírmelas.
  15. Que te guste el cine. En el cine o en casa.
  16. Que promuevas, alientes y me ayudes en mi fuerza de voluntad (pero de verdad de la buena, no de palabra) cuando la necesito.
  17. Que quieras compartir tus victorias y sobre todo tus derrotas conmigo.
  18. Que te emocione conmigo con las cosas buenas, con las novedades, con los viajes, con un premio, con una entrevista, con una serie, con una salida de un viernes noche.
  19. Que me abraces cuando grito al mundo que necesito un abrazo.
  20. Que entiendas que nunca te voy a silbar, pero que sepas ver cuándo lo estoy haciendo.
  21. Que sepas estar en silencio cuando el momento lo requiera sin que resulte incómodo y que sepas romper ese silencio con el chiste más estúpido.
  22. Que sea mi amarillo, pero un amarillo de los que se quedan para siempre.

Es un puesto difícil, lo reconozco, pero has de tener en cuenta que yo pido lo mismo que doy. Mi implicación será total en caso de que cumplas todos los requisitos, en caso contrario, tendré que ofrecerte en función de lo que me aportes. Algo así como “retribución según valía”.

Los 38 son buenos para…

Hay un par de decisiones que han empezado a tomar forma después del último 21 de Mayo. Creo que los 38 es una buena edad para empezar a hacer lo que realmente quiero, para decidirme, para encaminarme, para tomar decisiones, para avanzar y para pensar en mi. Para vencer miedos, tomar riesgos y dejar un poco las vergüenzas debajo del colchón, donde no molesten demasiado.

Una de esas decisiones, que ya lleva un tiempo rondándome la cabeza es la de hacerme un tatuaje. Madre mía, yo haciéndome un tatuaje… Si me ve mi yo de los 24… Buf, si me encontrase con mi yo de los 24, iba a ser yo la que le diera un par de hostias y le dijera: “Niña! Espabila de una puta vez, que la vida son dos días y a ti te queda mucho por follar”.

Volviendo al tema del tatuaje. Aún estoy en la primera fase, esa en la que he decidido que quiero uno. No me preguntéis qué, ni dónde, ni cuándo, ni con quién, porque aún no lo sé. Sé que quiero que signifique algo, que signifique precisamente esa decisión que acabo de tomar. Que ha llegado mi momento, que es ahora, que se acabaron las excusas, que toca vivir, que toca sentir, que me toca a mi. Y por ahora es lo único que sé. Poco a poco irá todo tomando forma, lo sé, incluido lo del miedo al dolor y a las agujas. Por ahora, solo la decisión. Que ya de por sí no veáis lo que cuesta.

De utilidades va la cosa

¿Os habéis preguntado alguna vez para qué servís en esta vida? ¿Habéis intentado explicar a qué os dedicáis? ¿Qué se os da bien? A veces no es fácil, ¿verdad?

para-que-sirve-

Yo creo que todavía no tengo del todo claro para qué soy útil, sí sé para qué no sirvo, para muchas cosas, por ejemplo para médico, aventurera, minera, o cocinera. Podríais decirme mogollón de habilidades y podría ir descartándolas todas de una en una razonadamente. Soy negada para la mayoría de las cosas, incluidas las manualidades, pero hay una pequeña cosa que se me da bien: hablar. Sigue leyendo

Mi 2016

Ya le queda poco al 2016. Y se vienen los clásicos de revisiones, proyectos, propósitos y cosas varias. En este blog no voy a ser menos, pero no por un afán nostálgico, cosa que me pegaría mucho dado mi carácter, si no como casi todo en este blog, por un motivo terapéutico. Y esta vez lo voy a hacer en plan lista, de manera que para mi resulte más visual.
Voy a empezar por lo malo de este año, por aquello de terminar después con buen sabor de boca

LOS CONTRAS DEL 2016

1. La familia. Termino el año sin hablarme con mi hermano desde el numerito del Ikea. A pesar de sentir que he tenido razón, no deja de doler. Y saber que a pesar de todo tengo que aprender a decir que no después de años de tomaduras de pelo, no es fácil en ningún caso, porque siempre lo echo de menos.

2. Mi madre. Otro año más de intentos de manipulaciones, y a pesar de haber intentado normalizar las cosas, creo que aún no estoy preparada para enfrentarme a ella y decirle lo mucho que me duelen sus estrategias, sin que me afecte en exceso. Sigue leyendo

Vino, rosas y soledad. 

Son casi las 3 de la madrugada cuando me pongo a escribir esto. Conozco mis razones, son variadas y dispares. Hoy es un día de esos en los que siento muchas cosas complicadas de expresar. Tristeza, soledad, incomprensión, falta de atención. Sí, falta de atención.

Y es una mierda, porque odio pedirla, porque me hace sentir vulnerable, inmadura y una cría de 5 años con una pataleta de mierda. También porque creo que hay cosas que no deben ser pedidas, si no simplemente recibidas. Supongo que no siempre es así, que para eso está la comunicación, pero soy de las que piensa que ciertas cosas si se tienen que pedir, carecen de sentido. Si tengo que pedirte que me mires, que recordarte que estoy aquí, que existo, que te necesito…, entonces no me vale. Rara? Si. Egoísta? Puede que mucho. Pero no puedo evitarlo.  Sigue leyendo